Trabajar en equipo en un coworking es posible y muy rentable. A corto plazo, nos encontramos con unas situaciones un tanto extrañas, gran parte de ellas derivadas por el desconocimiento existente respecto a las posibles sinergias que se puedan realizar en este espacio de trabajo. 

El hecho de compartir espacio entre tu empresa y otra en un mismo local puede ser mucho más beneficiosa de lo que te imaginas. Para los emprendedores este espacio puede servir para que se construyan nuevas sinergias en el trabajo. Para los trabajadores el coworking es una terapia para aprender a comunicarse mejor en todas y cada una de las vertientes de la empresa.

Los coworking son espacios donde la colaboración entre los trabajadores es fundamental. Gracias a este hecho, el compañerismo y la creación de comunidad es posible. Esto es debido principalmente a que existe un trabajo y una actividad previa de reparto de tareas y roles. Por ello, los trabajadores llegan a ayudarse mutuamente para lograr el mismo objetivo común en todos los participantes. 

Si queremos que esto sea posible, es necesario trabajar en equipo, donde el esfuerzo realizado por un conjunto de personas que forman parte del proyecto es vital. De este modo, cada miembro del equipo tiene que proporcionar una finalidad o función para el correcto desarrollo del trabajo. Con esta acción, se puede desarrollar un trabajo desde diversos puntos de vista, llegando a resolverse de una manera más competente los posibles conflictos que se sucedan.

El coworking permite conocer a otras personas de distintos ámbitos. Se trata de una de las mejores opciones para aquellos profesionales que desarrollen su función en solitario y necesiten la ayuda de alguien. Por ello, también se puede llegar a fomentar un espacio de trabajo y ambiente sólido. 

Una manera diferente de trabajar

En el momento de crear un espacio de coworking se tiene que partir de la base de que nos encontramos con un formato de trabajo donde la comunicación entre todas las partes es necesaria y vital. De este modo, la comunicación bidireccional física, más conocida como de cara a cara, es necesaria para terminar de pulir esos aspectos donde el ámbito laboral no termina de acceder correctamente.

Los proyectos que engloban una misma empresa hace que en muchas ocasiones sean varias las áreas y los departamentos que entren en juego. Este hecho, propicia que el trabajo en equipo sea posible. A todo ello, puede llegar a existir un extra de motivación en cada uno de los participantes al poder conocer en profundidad al resto de componentes de la empresa. 

La formación colaborativa permite construir un espacio de trabajo desde cero, determinando una visión compartida en común. La estrategia a seguir tiene que ser comprensible y clara, con un objetivo unificador y principal. Por ello, la estimulación de ideas y la creación de posibles sinergias pueden aportar un punto diferenciador a tu proyecto.

Para cada uno de los miembros de la empresa, esta situación también le permite mejorar sus dotes comunicativas, llegando a ser más empático, libre y confiado. Este hecho es posible gracias a la incentivación a la participación. Además, no se suele vetar ideas, fomentando así la libertad de expresión.

El hecho de estar trabajando codo con codo con otras áreas en un proyecto novedoso hace que se construyan estructuras colaborativas fuertes. Éstas, serán capaces de adaptarse a todos los posibles cambios que se vayan produciendo. Por último también se propicia a la capacidad de autoliderazgo y de autogestión, permitiendo que el empleado no desarrolle un trabajo mecanizado. Esto permite que el trabajador tenga la capacidad de tomar sus decisiones y desarrollar un sistema flexible ante lo adverso.