El coworking va más allá que un simple negocio donde se alquila o arrienda un espacio determinado para un conjunto de empresarios y trabajadores. En líneas generales, se tiende a pensar que este tipo de espacios permiten principalmente los costes de alquiler, luz y otros gastos diversos. Los beneficios del coworking van mucho más allá que el simple hecho de ahorrarse una cantidad económica determinada. Es por ello, que este tipo de empresa o negocio llega a potenciar las sinergias en el trabajo. 

En un espacio de coworking se llega a trabajar en distintas áreas en el mismo momento. De  este modo, en una empresa de espacio compartido de trabajo se puede estar desarrollando un proyecto donde distintos negocios estén cooperando mutuamente. Por ello, nos podemos encontrar con un proyecto innovador donde varias marcas se centren en trabajar en su ámbito. Estas empresas también pueden evolucionar hacia distintos terrenos por explorar. A todo ello, también se consigue una especialización genérica donde la cooperación y el hecho de compartir conocimientos permite prosperar el proyecto en común.

Es un hecho que se suele pasar por alto en muchas ocasiones, pero no tenemos que olvidarnos que un espacio de coworking nos puede permitir ampliar las redes de contactos que tenemos ya establecidas y ahondar en terrenos en los que no contamos con experiencia previa. Este hecho, puede llegar a permitirnos mejorar nuestra visión de futuro empresarial y generar importantes sinergias empresariales que a largo plazo terminarán convirtiéndose en una de nuestras referencias y valores diferenciales ante nuestra competencia. 

Qué son las sinergias en el trabajo

A la hora de definir la palabra sinergia, según la RAE nos encontramos con la siguiente definición: “Acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales”. En otros términos, nos referimos al hecho de sumar habilidades y capacidades de varias personas a la hora de afrontar un objetivo y proyecto en común, llegando a establecer una serie de códigos internos que permiten el correcto funcionamiento. 

La primera vez que se recoge el término coworking data de 1999, cuando Bernie DeKoven puso por primera vez nombre a este tipo de negocios. Se trata de una forma dinámica en la que se recoge el hábito de trabajar. A la vez se consigue fomentar la comunicación entre los distintos trabajadores y empresas que están reunidos en un mismo espacio físico de trabajo. 

Existen distintos modos de generar sinergias en un espacio de coworking, pero las principales son tres. Por un lado, encontramos la inversión, que es cuando se realiza una compra conjunta para bienes materiales como ordenadores o máquinas que se pueden emplear en distintas áreas. A todo ello, las ventas también influyen, llegando a poder reinvertir la cantidad de publicidad en distintas áreas. Por último, nos encontramos con prácticas directivas que permiten poner en común los conocimientos de la dirección o cualquier departamento que esté vinculado. 

El hecho de trabajar en conjunto en un espacio de coworking, permite generar sinergias empresariales. Éstas fomentan la comunicación interna, donde los empleados pueden aportar nuevas ideas y se crearán nuevos objetivos, ya sean individuales o colectivos. A la vez, tenemos que implementar nuevos recursos, que permitirán la aplicación correcta de este proyecto. No tenemos que olvidarnos que este tipo de cooperación mutua puede permitir que se puedan originar nuevos proyectos en un futuro próximo.

Con la incorporación de estos recursos a nuestro proyecto, se logrará reducir las necesidades. Otro aspecto que no debemos olvidar, es que este tipo de proyecto cuenta con una mayor difusión al compartir un mismo público desde distintos ámbitos. Por último, las sinergias empresariales fomentan la valoración individual del negocio en cuestión, llegando a crear diversidad en nuestro entorno profesional.